Cuba: La esclavitud tiene muchas madres

El hecho de que aun el pueblo cubano no se haya unido al concierto de naciones libres del hemisferio y, por el contrario, ha venido siendo por más de medio siglo agente de desestabilización de las frágiles democracias latinoamericanas es producto de varios factores.

El pueblo cubano no es peor ni mejor que cualquier otro sobre la tierra. No fuimos el último en independizarnos en el continente por apatía o gusto a la sumisión. Geográficamente la isla, era más cercana a la metrópoli y fue el centro de concentración de las tropas y recursos que conto España para intentar mantener sus dominios en América.

Pese a su escasa población los prósperos empresarios azucareros de la isla intentaron muchas veces la aproximación a la naciente Republica del norte, a la que ayudaron nuestras damas con sus joyas donándolas por su libertad. Tampoco les fue ajeno a los criollos cubanos los esfuerzos libertarios de sur y centro América. El presbítero y filósofo cubano Felix Varela intento impulsar sin éxito una ley para el reconocimiento de las antiguas colonias en América desde Cortes españolas, donde fue Diputado hasta que le sentenciaron en ausencia a pena de muerte y tuvo que refugiarse en New York, terminando sus días en San Agustín de la Florida, “tan cerca de Cuba” como pudo, en 1853.

Pero la solidaridad cubana con sus vecinos siempre fue respondida con timoratos intentos de organizar aventuras filibusteras sin mayor impacto ya fueran desde el norte como desde el sur. Las jóvenes naciones eran aún muy débiles como para enfrentar, en medio de sus propios problemas nacionales, los intereses de las potencias de europeas y los Estados Unidos apostaron a impactar de a poco la economía cubana mientras observaba las tormentas políticas que tanto en la península como en la isla sacudieron aquel siglo XIX.

Varias fueron las conspiraciones abortadas y muchos los cubanos anexionistas e independentistas que junto a algunos internacionalistas aventureros fueron asesinados por la Corona que intentaba mantener su última posesión en las Américas al precio que fuera.

Finalmente, Cuba logro su independencia el 2 de mayo de 1902, luego de 30 años de luchas violentas en los campos de la isla y cabildeos políticos según las circunstancias, que hubieran resultado quijotescamente estériles si casi finalizando el siglo los Estados Unidos, viendo que era tiempo ya de asegurar sus intereses, no interviene militarmente en el conflicto y ayuda a los cubanos a alcanzar una soberanía tutelada que poco a poco durante los años de Republicanismo en la isla fue mermando económica y políticamente. Cuba logro en poco menos de medio siglo de Republica el control casi total de las tierras e industrias que habían hecho crecer su economía devastada al final de la guerra contra España y pudo eliminar de nuestra constitución el vergonzoso apéndice del que dependía nuestra soberanía del vecino del norte.


II

Durante 57 años de República los cubanos solo padecimos dos periodos dictatoriales de 11 años, entre 1928-33 y 1952-59. Luego, los cubanos sufrimos y hemos luchado por 58 años contra la dictadura familiar de los hermanos Fidel y Raúl Castro, la más longeva conocida por el hemisferio occidental en su historia.


¿Por qué Cuba aun no es un país libre donde sus ciudadanos pueden decidir el gobierno del país, no pueden emprender iniciativas económicas que le permitan competir a nivel internacional y hacer prosperar la enferma economía de la isla?, ¿Por qué aún estamos sometidos a una dictadura que se hace llamar revolución, pero ha sumido en la miseria y ahogado en sangre por más de medio siglo a los cubanos?


Para empezar la burguesía de la isla dio todo su apoyo a Fidel Castro, uno de los suyos que venía a “librarles” de Fulgencio Batista, el mestizo hecho a sí mismo que les impuso su autoridad mientras pactaba con los comunistas y se apoyaba en las botas de unos militares que no tenían el lustre de las antiguas familias fundadoras de la República precisamente porque en 1933, cuando se barrió la dictadura del General Gerardo Machado, también fueron eliminadas aquellas diferencias clasistas del ejército nacional por el propio Batista, quien de sargento taquígrafo se vio convertido en General por nombramiento de un entusiasta anti machadista de la Pentarquía que asumió con temporalidad el poder luego de la huida del viejo caudillo independentista.

Hay que contar también con la confluencia de intereses entre un “mesías” que quería mandar a los cubanos, como manda un sátrapa árabe su tribu, y el interés de la potencia militar comunista rusa por mantener una punta de lanza a solo 90 millas de Estados Unidos y muy cerca de toda su costa este, a la que llegó amenazar con armas nucleares emplazadas con el beneplácito de Fidel Castro en suelo cubano.

Esta influencia de la Unión Soviética solo comenzó a declinar en la década del 80, cuando inicio la Glasnot y la Perestroika de Mijail Gorbachov y el viejo comandante dictador vio con reserva aquello de tender la ropa interior propia al aire libre y a los ojos de todos.

Pero mientras, ya el régimen de los hermanos Castro alcanzaba las tres décadas de opresión sobre los cubanos, que le habían combatido por seis años con guerrillas en las montañas de la isla aislados y sin más apoyo que una fracasada invasión de exiliados que fueron abandonados por John F. Kennedy luego de entrenarles y armarles. También el incipiente movimiento de derechos humanos y grupos opositores pacíficos, deudores de un presidio político que había resistido y denunciado los crímenes perpetrados por el régimen durante esos oscuros años en los que nadie escucho y comenzaron por aquella década en que el mundo comenzaba a cambiar aparentemente, con su trabajo cívico en medio de una feroz represión a alzar la voz dentro de la isla.

Pero España y tras ella Europa y algunas democracias vinieron al rescate de la dictadura cuando colapsó la cortina de hierro y el imperio soviético mantenedor.

El filón de un país devastado por la tiranía que tanto en lo económico, lo social como en lo político sumió a nuestro país en la miseria y el subdesarrollo mientras fomentaba guerrillas en todo el continente latinoamericano, y mantenía ejércitos en África, pesó más y desde el norte, la administración demócrata de Clinton suavizaba las sanciones económicas pese a firmar leyes, muy a su pesar, en otra dirección después del éxodo de miles de cubanos que fueron acogidos en Estados Unidos y el derribo en aguas internacionales, con misiles disparados desde aviones de combate de la fuerza aérea del régimen, de dos avionetas de Hermanos al Rescate, la organización que durante años sobre volaba las peligrosas aguas entre Florida y la Habana intentando localizar y rescatar cubanos que escapaban de su país en busca de libertad y prosperidad.

Quienes reclaman por el aparente desgano de los cubanos respecto a su libertad deben saber que, desde el propio inicio de la tiranía, cuando la mayoría dentro y fuera de la isla miraban aquella revolución con esperanza, muchos se rebelaron y pagaron un alto precio por su deseo de libertad.
Nuestro principal problema no ha sido el propio fatalismo geográfico insular, no ha sido siquiera el haber sido centro de la disputa entre potencias en medio de la guerra fría o la avaricia de los comerciantes que de nuestra miseria han intentado sacar redito siendo cómplices de nuestra esclavitud. El principal problema de Cuba ha sido que aun desde los poderes mundiales se continúa determinando según sus intereses que esfuerzos libertarios o no tan libertarios de los cubanos apoyar y cuáles no.


III
Estados Unidos fue determinante para la independencia de nuestro país a pesar de haber intervenido oportunistamente luego que Cuba se desangrara entre la guerra, el hambre y el exilio. Determinó en qué momento retirar su apoyo a los dictadores que nos han oprimido y en qué momento reiniciar relaciones con ellos. También ha trazado a sus aliados europeos, incluidos aquellos que en el Este sufrieron la opresión comunista y latinoamericanos la pauta de sus relaciones con la dictadura.
Estoy convencido que el 22 de julio de 2012 Estados Unidos supo desde el primer momento, que ocurrió cuando Oswaldo Paya, el líder del Movimiento Cristiano Liberación, MCL, y Harold Cepero, uno de los jóvenes activistas de nuestro Movimiento fue declarados muertos en un incidente del que muchas evidencias, también la propia versión camelada y chapucera del régimen, indican se trató de un atentado en el que fueran asesinados.

Pero entonces Washington estaba en medio de negociaciones con el régimen castrista para reanudar relaciones diplomáticas poco después y “convenció” a España para que les dejaran a ellos hacer pese a que lo que intentaban era solamente encontrar otro “hijo de puta” como aliado mientras públicamente declaraban su apoyo a una sociedad civil nula en el declarado propósito de democratizar la isla.

Así, aun ahora después del cambio de Administración, las instituciones que aparentemente se solidarizan desde Estados Unidos y por extensión América Latina o Europa para que se “empodere” a los cubanos en el reclamo de sus derechos continúan poniendo su atención y también sus recursos en aquellos que van en la línea de lo que Oswaldo Paya y el Movimiento Cristiano Liberación han denunciado como “cambio fraude” referido a las concesiones cosméticas, nunca fuente de verdaderas libertades, que el régimen vende a los cubanos y el mundo.

Mientras, el electo nuevo líder del MCL, Eduardo Cardet, es condenado a tres años de cárcel y le intentan asesinar empleando delincuentes comunes que impunemente lo agredieron con armas blancas hace apenas unos meses en la prisión “Cuba sí”, de la provincia Holguín donde lo mantienen secuestrado  por haber liderado la demanda Un Cubano, Un Voto, presentada a la Asamblea Nacional y a más de 120 diputados del régimen en todo el país y la denuncia de las falsas votaciones de los últimos meses, en las que de una manera u otra algunos “empoderados” desde la disidencia se han sumado o querido participar.

Un cubano, Un Voto propone a los Asambleístas que en el momento de redactar una nueva ley electoral deben ser reconocidos y garantizados el derecho a elegir de todos los cubanos dentro y fuera de Cuba, el derecho a regresar a su propio país y ser elegidos todos los cubanos de manera directa y sin que las Comisiones de Candidatura, que son el instrumento anticonstitucional del régimen para impedirlo, lo puedan hacer.

Esta postura continúa siendo la causa de la feroz represión contra Eduardo Cardet y el Movimiento Cristiano Liberación, a cuyos líderes desterrados no se les reconoce su derecho de regresar a Cuba.
Nosotros, junto a más de 35,000 ciudadanos con derecho al voto según las leyes del régimen, hemos demandado que la soberanía sea devuelta al pueblo tal como aun anuncia el artículo 3 de la vigente y contradictoria Constitución cubana. La convocatoria a referendo, así apoyada tangiblemente por los ciudadanos, no confundir con otras propuestas de plebiscitos pedidos desde el exilio, es un hecho ignorado no solo por el régimen, también por quienes tienen intereses contrarios a la libertad y quienes pretenden medrar manipulando el sacrificio de otros por la libertad.

Pero Cuba será libre, la esclavitud terminara más temprano que tarde porque la historia siempre está del lado de quienes la hacen con su sacrificio y su desprendimiento por los pueblos. No importa cuánto cueste, aunque el coste para nosotros los cubanos ya ha sido muy elevado, no importa cuánto pretendan impedirlo, los cubanos seremos libres, por muchas madres que tenga la esclavitud.

Regis Iglesias

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